
¿Cómo repartir una herencia entre dos hermanos de forma justa y legal?
Repartir una herencia entre dos hermanos puede ser un proceso sencillo o convertirse en un auténtico quebradero de cabeza si no se actúa con sensatez y respeto mutuo. La existencia de un testamento, el tipo de bienes heredados o el grado de entendimiento entre los herederos son factores determinantes. En cualquier caso, el objetivo debe ser siempre alcanzar un acuerdo equitativo y transparente. A continuación, te explicamos las fórmulas más eficaces para hacerlo conforme a la normativa vigente y a la práctica habitual.
1. Acuerdo amistoso: la vía más recomendable
Cuando ambos hermanos están de acuerdo, tienen libertad para decidir cómo repartirse los bienes, incluso si su valor no es exactamente el mismo. Lo más habitual es:
- Formar lotes de bienes de valor similar y que cada uno elija uno.
- Compensar económicamente a uno de los hermanos si el reparto resulta desigual.
- Resolver los bienes indivisibles (como una vivienda) mediante:
- Venta del bien y reparto del dinero al 50 %.
- Adjudicación a uno de los hermanos, quien indemniza al otro por su parte.
- Mantenimiento de la copropiedad (no aconsejable salvo situaciones excepcionales).
2. Herencia con testamento: seguir la voluntad del testador
Cuando el fallecido ha dejado testamento, deben respetarse sus disposiciones, garantizando siempre el cumplimiento de la legítima (la parte que por ley corresponde a cada heredero). Puede suceder que:
- El testador haya asignado bienes concretos a cada hijo.
- Se haya limitado a nombrar herederos, dejando libertad para decidir el reparto.
En este último caso, es aconsejable contar con la intervención de un notario o, si procede, de un contador-partidor, para interpretar correctamente la voluntad del testador y realizar un reparto equitativo.
3. Reparto sin testamento: aplicación estricta de la ley
Si no existe testamento, la ley establece un reparto a partes iguales entre los herederos. Para ello, se realiza:
- Un inventario de todos los bienes.
- Una valoración objetiva.
- Una adjudicación equitativa, dividiendo por mitades.
En caso de bienes indivisibles, se aplican las mismas soluciones que en el reparto amistoso: venta, compensación o copropiedad.
4. Cuando no hay acuerdo: intervención de terceros
Si los hermanos no consiguen entenderse, cualquiera de ellos puede solicitar la intervención de:
- Un contador-partidor dativo, figura independiente que se encarga de repartir la herencia conforme a criterios legales.
- Un juez, iniciando un proceso judicial de división de herencia. Esta opción es más lenta y costosa, por lo que conviene evitarla si es posible.
5. El método de los “montones”: una fórmula clásica de equidad
Una forma práctica y eficaz para evitar disputas consiste en que uno de los hermanos haga dos lotes o “montones” de bienes, procurando que tengan el mismo valor, y el otro elija primero. Esto incentiva un reparto justo, ya que quien divide no sabe qué lote se quedará. Esta técnica se utiliza con frecuencia en procesos de mediación familiar, y es válida tanto para bienes muebles como inmuebles, combinándola si es necesario con compensaciones económicas.
Recomendaciones finales
- Haz un inventario detallado y una valoración objetiva de todos los bienes.
- Busca asesoramiento notarial o jurídico desde el principio para evitar errores o conflictos.
- Si hay inmuebles, formaliza el reparto en escritura pública para poder inscribir los bienes correctamente en el Registro de la Propiedad.
Conclusión
La mejor forma de repartir una herencia entre dos hermanos es, sin duda, mediante el diálogo, el sentido común y el respeto mutuo. Las soluciones legales existen, pero evitar el conflicto es siempre más rentable, tanto a nivel económico como emocional. Ya sea por vía amistosa, notarial o judicial, lo esencial es garantizar una distribución justa que respete tanto la ley como los vínculos familiares.